[BCN] 150 aniversario de El capital: una visión anarquista

Fecha: 
20/01/2018 -
17:00 to 20:00
Ciudad: 
Barcelona
Lugar: 
Espai Jove La Fontana - C/Gran de Gràcia, 190-192

El pasado año 2017 se cumplieron 150 años de la publicación El capital de Karl Marx. En la charla se presentarán los principales conceptos del marxismo, y su filosofía de base (el materialismo dialéctico e histórico). 

Posteriormente se comentará el citado libro y sus diferentes apartados. Finalmente, se presentarán diferentes críticas desde el entorno anarquista tanto al contenido de El capital como al corpus teórico marxista. No se centrará esta cuestión, no obstante, en el aspecto de los medios políticos utilizados que suelen dominar los debates marxismo/anarquismo.  

 

Santiago, Chile: Vandalismos en solidaridad con lxs compañerxs detenidxs en la población Villa Francia

Seguimos siendo, lxs mismos pero más violentxs…

Sábado 6 de Enero, salimos a la calle “sin rumbo”. Junto a nuestrxs compinches, recordando viejos y buenos momentos. Los pasos por la maldita ciudad nos enrostra la realidad impuesta e inevitablemente nuestra respuesta es el vandalismo. Recuperamos nuestras vidas cuando burlamos a la autoridad. Cada quien a su manera ve las cosas, nos parezca o no, pero aun así, entre nosotrxs, el desorden siempre ha sido nuestro encuentro, un punto, donde las emociones están ahí vivas. Es lo que nos gusta, lo que queremos, lo que buscamos, siempre con una idea detrás.

Colocamos tres bombas de ruido potentes, en un basurero de una plaza pública, bajo automóviles y en un gimnasio, activando alarmas, llamando la atención de la ciudadanía y de la policía asquerosa. Desde lejos apreciábamos los estruendos y reíamos. Las calles de Santiago por las noches son nuestras, cuando queramos nos damos el lujo de vandalizar sus símbolos.

Así lxs días pasan y seguimos ideando y concretando maneras para molestar, con piedras, bombas de ruido, pirotecnia, rayados, etc.

El Caos y la Anarquía son nuestra expresión de Lucha y de Vida.

Con dedicación y solidaridad a lxs compañerxs recientemente apresadxs en la pob. Villa Francia en el marco de una nueva conmemoración de la muerte del Weychafe Matías Catrileo.

El poder de la ley y el sexo

Por Mumia Abu-Jamal

Un poderoso  diputado político les pidió un favor a varias mujeres de su personal.  “Chicas, ¿no les interesa tener un bebé mío? No se preocupen. Estoy dispuesto a pagar”.

En un tiempo cuando el acoso sexual, abuso y ataques contra mujeres son habituales, esto suena como una mala película de ciencia ficción. ¿Es la vida real? Uno se pregunta.

A mí me hace pensar en la futurista novela feminista, El cuento de la criada (The Handmaid’s Tale), por Margaret Atwood, en la cual los hombres de dinero y poder crean una teocracia conservadora donde enseñan y obligan a las mujeres de baja condición social a servir a la clase adinerada, al grado de parirles hijas e hijos sobre quienes no pueden reclamar ningún derecho.

Ésta fue, por cierto, la verdadera condición oculta de ‘Ameríca’ en sus principios, cuando las mujeres africanas fueron violadas al antojo de sus dueños, quienes vendían a sus hijos con fines de lucro.

El político que les hizo proposiciones sexuales a sus empleadas es el diputado del Partido Republicano, Trent Franks, de Arizona,  Distrito Ocho, un conservador bien conocido por promover “los valores familiares”. Este tipo les ofreció a sus empleadas cinco millones de dólares para vender sus úteros. ¡Vaya! ¡Que valores! ¿no?

Ah, y no quería usar la fecundación in vitro. Él quería “hacerlo” de la manera tradicional. Ya saben, con el sexo.

Aunque ha renunciado a su cargo, ¿no deja en claro la manera en que los legisladores ven a la gente regular? A mí me parece que sí.

Los cuerpos de las mujeres se consideran bajo la lógica del capitalismo, como mercancía que se compra y se vende. ¿Esto no explica las fantásticas ganancias que se pueden obtener en la industria porno?

Esa lógica nos llevó la carnicería y los horrores de la esclavitud, cuando las mujeres negras fueron compradas y vendidas como ganado.

Y más de un siglo después, el precio ha subido.

Supongo que esto es el progreso.

Desde la nación encarcelada, soy Mumia Abu-Jamal.

–©’17 MAJ
18 de diciembre de 2017
Audio grabado por Noelle Hanrahan: http://www.prisonradio.org
Texto circulado por Fatirah Litestar01@aol.com
Traducción Amig@s de Mumia, México

[CNT-ENSEÑANZA] 19 enero Coloquio "Aprendiendo sin escuela: la experiencia de la desescolarización hoy"

Fecha: 
19/01/2018 - 19:30
Ciudad: 
Madrid
Lugar: 
Plaza Tirso de Molina 5- 2º izq

Encierro, asistencia obligatoria, timbrazos, contenidos impuestos, exámenes, calificaciones… Son muchas las razones que nos llevan a plantearnos si no sería más motivador crecer y aprender fuera de las aulas, esto es, crecer y aprender en libertad.
De esta manera, algunos nos lanzamos a la aventura de no escolarizar a nuestros hijos, abriéndose ante nosotros un mundo de posibilidades pocas veces antes transitado, un mundo tan nuevo que, a veces, dudamos de lo que estamos haciendo.
Por todo ello, esta charla-coloquio trata de ser un acercamiento, una reflexión conjunta de lo que sucede y nos sucede cuando los niños no van a la escuela.

[Comenzaremos el acto con el visionado de un breve vídeo donde se entrevista a André Stern, autor de "Yo nunca fui a la escuela", para continuar con el testimonio de Santiago y su experiencia en torno a la decisión de su familia de crecer al margen de la escuela. El coloquio tendrá lugar el viernes 19 de enero a las 19.30 en los locales de CNT-AIT en Plaza Tirso de Molina 5- 2º izq.].

 

Enlaces relacionados / Fuente: 
http://ensemad.cnt.es/articulo/19-enero-coloquio-aprendiendo-sin-escuela-la-experiencia-de-la-desescolarizaci-n-hoy

Comunidad de Lucha #1

Primero número de la publicación agitativa "Comunidad de Lucha", cuyo contenido es:

- Contra el Papa, sus anfitriones y sus falsos críticos

¿Cambio de gobierno? Con la izquierda o con la derecha: es el mismo Capital golpeándonos

Resistencia contra el Estado y autonomía mapuche a ambos lados de la cordillera

DESCARGA AQUÍ

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Contra el Papa, sus anfitriones y sus falsos críticos

“Ni en dioses, reyes ni tribunos / está el supremo salvador. Nosotrxs mismos realicemos / el esfuerzo redentor”. La Internacional, 1871

La Iglesia Católica es una de las organizaciones represivas que con más éxito ha perpetuado la dominación del humano por el ser humano. En su ya milenaria existencia, ha ejercido el terror y la persecución sobre numerosas comunidades, destacándose su colaboración y participación en el genocidio de millones de nativos durante la conquista de América, de África y de Asia. No puede olvidarse tampoco la cacería desatada por la Inquisición en contra de quienes se consideraba rebeldes o un peligro –principalmente mujeres a las que se definía como “brujas” por su cercanía a la naturaleza–, imponiendo de este modo el control represivo sobre el cuerpo y las ideas, dominando los cuerpos y las acciones cotidianas; en otras palabras, preparando el terreno para la posterior dominación capitalista. 

Durante el siglo pasado, la Iglesia fue un pilar fundamental de la dominación capitalista y de la contrarrevolución mundial. Gracias a su alianza con el régimen fascista de Mussolini consiguió su actual Estado Vaticano, y una serie de privilegios que con los años lograron posicionarla –mediante su banco– como uno de los mayores capitales financieros del mundo. La Iglesia no sólo apoyó públicamente el régimen Nazi –episodio hoy bastante olvidado– sino que ayudó a financiarlo y, después de su caída, dio cobijo a varios genocidas y exterminadores que entraron a formar parte de las filas del sacerdocio. No pretendemos resumir aquí toda la lista de horrores que la Iglesia ha infringido sobre la especie humana, solamente queremos hacer notar el siguiente hecho: aún cuando se encubra, detrás de una máscara místico-religiosa, una de las principales actividades de la Iglesia como institución es la mantención de la paz social necesaria para la perpetuación de la dominación. Ya sea en el esclavismo romano, en la servidumbre feudal o en la actual esclavitud asalariada, la Iglesia siempre ha estado allí en la cima de la estructura jerárquica; ya fuesen emperadores, reyes o capitalistas, siempre los explotadores han encontrado un aliado fiel en la Iglesia. 

La actual visita del Papa debe, en consecuencia, ser comprendida y analizada con todo su peso histórico. Es necesario arrancar el velo que alegremente difunden capitalistas, tecnócratas y policías por los medios de engaño de masas para ver el verdadero propósito de la visita del líder del Estado Vaticano: afirmar la paz social del capital en Chile cuestionada visiblemente por las comunidades mapuche que actualmente se encuentran en resistencia a la represión militar del Estado chileno. Recordemos además que la visita del anterior Papa Juan Pablo II –ferviente anti-comunista–, fue para consolidar la transición desde la dictadura cívico-militar hacia una democracia capitalista moderna. 

No es casualidad que uno de los eventos principales haya sido en el Estadio Nacional, lugar ocupado algunos años antes como centro de tortura y exterminio de personas por el régimen, en donde recordó las víctimas pero también aprovechó de hacer un llamado “para que desde aquí brote la paz y la reconciliación”. 

Pero no puede haber reconciliación alguna mientras exista la dominación del Estado y del capital. La paz y reconciliación a la que llamaba en aquel entonces el Papa no era la superación de este mundo miserable, sino que era la paz democrática y policial que tanto necesitaba el capital y que –primero mediante el exterminio planificado por la dictadura, y luego mediante la modernización económica– desde entonces no ha dejado de imponerse. El Papa solamente cumplía el rol de consolidar el legado de la dictadura, y asegurar una transición sin protestas hacia el dominio pleno del capital. Una nueva visita del jefe del Estado Vaticano solamente puede cumplir la misma misión, encubierto por su figura de líder religioso que viene a consolidar la paz social amenazada. Nuevamente, tampoco es casualidad que su venida esté precedida por una amplia movilización represora en zonas estratégicas –las mismas que visita el Papa, obviamente–, que es justificada con la excusa de velar por la seguridad de “su santidad”. 

La religión es la expresión alienada del anhelo de comunidad y reunión, es la “realización fantasiosa de la humanidad”. El movimiento revolucionario debe oponerse a la religión, pero no desde el racionalismo científico, que es un modo de ser y de pensar del capitalismo, sino que debe tomar posición del otro lado de la religión. No ser menos que ella, sino más. La comunidad religiosa es una comunidad ilusoria, no pasa de ser un conjunto de soledades que comparten una misma ilusión. El movimiento revolucionario es la dinámica que tiende a crear una comunidad humana en la que han dejado de existir la represión y la dominación. 

¡Abajo el reino de los cielos!
¡Revolución social contra el Estado y el Capital!
Contra la paz social del capital… ¡Comunidad de lucha! 

Todo el mundo es como un no-lugar llamado Alicante

Miquel Amorós, 14 de enero de 2017

En junio de 2015 un equipo de socialistas, ciudadanistas y posestalinistas tomó posesión del gobierno municipal de Alicante. En su plan de gobierno insistía en la participación de la ciudadanía, en el compromiso con los desempleados y las personas “en riesgo de exclusión”, en la erradicación de las conductas indignas en la gestión, en el derecho universal a la vivienda, en la lucha contra el cambio climático, en la defensa del valenciano, y por fin, en promocionar un nuevo modelo de ciudad, democrático, igualitario, solidario y sostenible. En resumen, salvas electorales. En general, las medidas tomadas al respecto no han sido más eficaces ni más atrevidas que las tomadas con similar intención por los equipos anteriores y ni siquiera la corrupción y el amiguismo han dejado de asomar, aunque no en las proporciones pasadas. Al mismo tiempo, se pretende ampliar el vertedero local, ofrecer más suelo industrial, lanzar la marca Alicante Ciudad del Arroz y promocionar el turismo de congresos y eventos. Muy coherente con la sostenibilidad energética y ambiental a la que se aspira, no es. La participación ciudadana ha discurrido en una atmósfera de enfrentamiento con representantes vecinales y vetos a las asociaciones de tres barrios (Florida, Gran Vía Sur y PAU2). La municipalización de los servicios tampoco era del agrado de un “tripartito” que ha explotado al cabo de dos años, víctima de la mediocridad, la incompetencia, los fulanismos y las disputas por las poltronas. Los intereses que realmente mueven la conurbación alicantina siguen siendo los mismos y el margen de autonomía del que dispone la administración local para hacer política propia es mínimo. Por eso la gestión de izquierdas se parece tanto a la de derechas. Dichos intereses giran fundamentalmente en torno al comercio, al turismo y la construcción, por eso la tasa de paro supera el 20% (el 50% en la Zona Norte), los salarios son bajos, la mayoría de empleos, temporales, y la pobreza afecta a más del 40% de la población activa. Como destino de “sol y playa” es la provincia que más crece del Estado, y es la tercera, sólo detrás de Madrid y Barcelona, en transacciones inmobiliarias. Igualmente es la tercera en matriculaciones de vehículos, cuya venta no para de crecer desde 2013. En Alicante hay casi más coches que personas. Nuevos centros comerciales se instalaron (Mercadona, Aldi, Consum), los viejos se renuevan (Puerta de Alicante), y otros como Ikea son solicitados con primor: la alimentación y el mobiliario industrial es un hecho tan generalizado como la motorización. El precio medio de la vivienda ha vuelto a subir desde hace tres años y ahora ronda los 1.500 euros por metro cuadrado, a distancia de las grandes capitales, pero en manos de la banca existen miles de pisos vacíos, y el consistorio, pese a prometer hacerlo, no se atreve a presionarla para destinar esos pisos a alquiler social. Un aparte merece el asunto del idioma. Siendo optimistas, se puede afirmar que una cuarta parte de la población alicantina es valenciano-parlante, pero muy pocos escriben en lengua vernácula. No parece que su uso se extienda, y en cambio, las actitudes neutras y hostiles al valenciano han aumentado, incluso entre los funcionarios municipales. Pronto no será más que una reliquia cultural, al menos en la conurbación. Tampoco es que los alicantinos se maten por leer en castellano. El analfabetismo literario es llamativo, y eso que la conurbación cuenta con universidad. El modelo alicantino tampoco funciona con las relaciones de pareja: es la segunda provincia española en casos de violencia de género (más de 9.000 denuncias en un año) y de disolución matrimonial (3 demandas de divorcio por cada mil habitantes). A pesar del clima benigno, la sociabilidad mediterránea, las fiestas y la imponente industria del ocio, la gente de Alicante no es más feliz que la de cualquier otra parte. Tampoco es más autoritaria, ni está más infantilizada o más amacarrada, pero sí que se halla más desarraigada y el grado de descomposición de la personalidad es preocupante. De sus figuras políticas se podría decir lo de Chesterton, que el no tener ideales no les hace menos cretinos. Para muestra un botón: el esperpento del cambio abortado del nombre franquista de cuarenta y siete calles. Es una ciudad en régimen capitalista avanzado, pero en cuestiones de atención psiquiátrica es tercermundista. Hay más de 70.000 enfermos mentales en el área metropolitana a los que habría que añadir varios miles más si contamos las socioadicciones que necesitan tratamiento; nada del otro mundo, pero lo escandaloso del caso es la ausencia casi total de medios para tratar las patologías, hospitalizar a los enfermos, hacerles seguimiento, reinsertarlos y dignificarlos. Es el peor sitio para deprimirse. Tampoco hay, ni se tiene intención de crearlos, lugares verdaderamente públicos, es decir, lugares de encuentro, de discusión, de diálogo permanente con los habitantes. Vale, la Muntanyeta cumple con alguno de estos requisitos, pero se usa muy de vez en cuando. Así pues, el modelo de ciudad no ha cambiado un ápice con el nuevo consistorio: es cada vez más difuso, gris, destejido, gentrificado, jerarquizado, clasista,... Sin embargo, es la ciudad perfecta para ir de compras, de playa y de copichuelas. La ciudad de Alicante es insolidaria con los excluidos, españolista, incómoda para el vecindario, no está en absoluto “libre de desahucios”, fomenta conductas frikis, gregarias y sociópatas; es insostenible ecológicamente, desequilibradora del territorio (doce millones de viajeros aterrizan en El Altet todos los años), contaminadora del medio (el vertedero de Fontcalent no recicla materiales ni incinera los residuos orgánicos). Por último, dado que la participación del ciudadano en su gobierno se reduce a votar cada cuatro años –casi el 40% de ellos se abstiene-, es cualquier cosa menos democrática. Y lo seguirá siendo gobierne quien gobierne hasta que finalice la servidumbre voluntaria de los gobernados. Mientras la sociedad civil no rompa con la ciudad-hipermercado; mientras no emprenda un proceso de socialización y autoorganización; mientras las asambleas de vecinos no expresen sus opiniones, formulen sus reivindicaciones y nombren comisiones revocables para administrar la cosa pública, nunca habrá democracia.

DESTRUCCIÓN DE ALICANTE

Miquel Amorós

Escrito a partir de la charla en el Ateneo Libertario L’Escletxa de Alicante, el 6 de julio de 2006. Publicado como folleto.

Durante los últimos quince años la península ha padecido un proceso brutal de urbanización que no parece tener fin, cuyo origen hay que buscarlo en los cambios inducidos por la mundialización capitalista. En efecto, los países que no han podido basar su crecimiento económico en la innovación tecnológica, en la disponibilidad de fuentes de energía barata o en el precio mínimo de la mano de obra, han tenido que explotar extensivamente la única cosa que podían, el territorio. El urbanismo salvaje ha sido la herramienta con que los dirigentes han convertido la destrucción del territorio en acumulación de capital. Las ciudades, ya descoyuntadas y difícilmente habitables, han contagiado la deshumanización al campo y a la naturaleza, sometiendo completamente el territorio al exclusivo y trivializante designio de la mercancía.

 

El mapa de los estados está diseñado cada vez más por las empresas constructoras. Eso es particularmente cierto en el caso español, donde la construcción es el principal motor económico. En 2005 el crédito a la construcción superó al industrial, cuando hace solamente ocho años antes era tres veces inferior. La superficie edificada ha aumentado de un 40% entre 1987 y 2005, mucho más que la población en el mismo periodo. En los últimos cinco años se han construido 2.630.000 viviendas, 800.000 sólo en 2005: existe una casa por cada dos habitantes. España construye más que cualquier otro país europeo. Posee el mayor parque inmobiliario de Europa, lo que no significa que sea el Estado con la vivienda más asequible; más bien lo contrario, el endeudamiento por este motivo bate records y las familias dedican el 41% de su renta anual disponible a la financiación del piso. Buena parte de la población no es dueña del cubículo donde vive y el acceso a la vivienda es imposible para los jóvenes y demás asalariados con empleo precario. La construcción de viviendas protegidas es ridículamente baja, y aun así, no están al alcance de cualquier bolsillo. En cambio, dos millones de casas permanecen vacías todo el año y el doble de ellas es usado temporalmente como segunda o tercera residencia. La casa es hoy en día inversión, simple capital, objeto del mercado global inmobiliario. En 2003 entre 800.000 y 1.700.000 familias estaban interesadas en adquirir casa en la península, y es que España es el principal mercado europeo de segunda residencia.

La mitad de las viviendas vendidas en el pasado reciente estaban en el litoral mediterráneo; entre 1995 y 2005 su precio casi se triplicó. La costa es el lugar donde más se construye y la llamada administrativamente Comunidad Valenciana es el caso más paradigmático del poder “constructor”. En total, el suelo urbanizado creció un 52% en la última década, bastante más que en el resto del país, mientras que el tejido urbano solamente lo hizo un 11%, lo que señala una urbanización difusa, destejida, echa a costa de terrenos robados a la agricultura, a los montes o a los humedales. En muchas poblaciones las nuevas urbanizaciones superan en número de casas al conjunto urbano y prácticamente todas las ciudades han entrado en una dinámica similar. El peso relativo de la “Comunidad” en el conjunto del Estado español ha aumentado en términos de stocks de capital, empleos y demografía, fundamentándose principalmente en la actividad turística y constructora, y todo indica que el futuro descansará sobre las mismas bases. En los quince meses últimos el Consell de la Generalitat ha dado el visto bueno a mil Programas de Actuación Integrada (PAI), fruto del sólido acuerdo existente entre constructores y corporaciones locales. No en vano la construcción genera en los municipios el 42% de los ingresos. Al ser la construcción casi la única fuente de financiación y de revitalización económica (y la primera causa de la corrupción política), los municipios han aprobado planes para los próximos años que implican la construcción de 700.000 viviendas, con las diversas infraestructuras que las acompañan, carreteras, líneas de alta tensión, incineradoras, centros comerciales, parques de ocio, puertos deportivos, campos de golf, etc. De llevarse a cabo la población pasaría en diez años de 6 a 15 millones de personas y el impacto ambiental sería mucho más banalizador y destructivo que todo lo realizado hasta ahora. La falta absoluta de agua no parece desanimar a los promotores, puesto que confían obtenerla con la supresión de huertas y regadíos, y en último extremo, mediante desaladoras.

Dentro de dicha “Comunidad”, la provincia de Alicante es la porción de territorio donde mejor observar el proceso de domesticación paisajística y social promovido por el nuevo desarrollismo a ultranza de una clase dominante local, encabezada por constructores y sostenida por la indiferencia o el consentimiento de una mayoría de la población, despolitizada, amansada y sin carácter. Cada ciudad emprende dentro de unas pautas uniformes su particular camino hacia la masificación y la dispersión, de acuerdo con el interés estrecho de sus dirigentes y hasta con los tópicos folklóricos al uso; es curioso cómo “Paquito el Chocolatero”, el “Misteri” o “Les Fogueres” han elaborado una falsa identidad que aún perdura, contribuyendo a la amnesia local y legitimando ideológicamente la política bárbara de los jerarcas, los primeros en disfrazarse de “rey mago”, de “moro” o de “foguerer”. Las seudo tradiciones son un arma contra la memoria, y por lo tanto, un factor ideológico de desarraigo. Cuando los individuos más se adentran en ellas, más se alejan de su historia verdadera y más indiferentes resultan a su entorno real. Alicante es el enclave desde donde parten decisiones de consecuencias territoriales más crueles; de las diez primeras empresas de la provincia, seis tienen su sede allí (cuatro son de la construcción). Además, ese no-lugar ofrece al observador todas las taras de esa especie asilvestramiento urbano que se apodera de la costa y la transforma en un continuum de ciudades basura, a destacar con notable en degradación Pego, Dénia, Benidorm, Altea, Teulada, Calp, Santa Pola, Torrevella, Almoradí, Guardamar, etc. Así pues, nos vamos a centrar en la historia de la conurbación alicantina.

Llamamos Alicante –Alacant en el idioma de sus anteriores habitantes- a la aglomeración urbana comprendida entre la autopista A-7 y el mar, limitada al norte por el pueblo de El Campello y al sur por Santa Pola. Dicho apelotonamiento de edificios conserva una trama residual que recuerda vagamente a la ciudad que llevó ese nombre, pero el elemento ordenador elemental no son las avenidas o las plazas, sino los ejes viarios rápidos que conectan a los habitantes con sus siete centros comerciales, sus cuatro o cinco campos de golf y sus diversas zonas de ocio, vigilados por los nuevos edificios emblemáticos, las imponentes moles de veinte o treinta pisos de altura. Se calcula un centro por cada setenta mil consumidores potenciales. Alicante está estructurado en torno a la ronda y a las carreteras de Murcia, Elx, Ibi, Alcoi y Valencia, segmentándose en función de siete centros comerciales, que sin contar los de la playa de San Juan son: el Corte Inglés, el Boulevard Plaza (en la estación de ferrocarril), el Gran Vía (en el norte de la ciudad), el Puerta de Alicante (en el Polígono de Babel), el Panoramis (en el puerto), el parque Vistahermosa (al este) y el Playa Mar 2/Alcampo, en La Goteta, justo encima del que fue “Campo de los Almendros”, donde en abril de 1939 se hacinaron sin que ninguna placa lo recuerde veinte mil presos republicanos. La conurbación Alacant-Mutxamel-Sant Vicent-Sant Joan-Campello cuenta en la actualidad con unos 430.000 habitantes, los que sumados a la conurbación cercana de Elda-Elx-Crevillent-Santa Pola daría un área metropolitana de más de 700.000, todavía insuficiente para pesar en la red de poder de la globalización, que exige empaquetamientos de millón y medio de personas para las economías terciarias viables. En efecto, su peso en la decisión regional todavía es poco. Solamente ubica 25 de las primeras quinientas empresas valencianas, lo que significa que su clase dirigente no pinta casi nada. En realidad no es siquiera una clase, no se trata verdaderamente una elite; son sólo de un puñado de empresarios depredadores, funcionarios mediocres y políticos arribistas que no parecen albergar otro proyecto que el de convertir la conurbación en una periferia residencial de Madrid gracias al AVE. No son responsables más que de seguir la dirección fijada desde hace tiempo, aquella que convertía a las ciudades en supermercados donde solamente se oía el discurso de la mercancía. Sus antecesores rediseñaron Alicante e impusieron a sus moradores un uso determinado del tiempo y del espacio, organizando su existencia en el aislamiento y la desposesión, a la que ellos han añadido el consumismo. Pues la ambientación urbana actual no permite otro uso social de lo que impropiamente llamamos ciudad que el trabajo embrutecedor, el consumo desaforado, el ocio industrial y la movilidad motorizada. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? ¿Cuáles fueron los polvos que trajeron este lodo? Remontémonos al pasado franquista alicantino para observar después la evolución de la ciudad durante la transición del desarrollismo nacional al presente de la globalización.

En tiempos de la República el Alicante obrero constituía un área compacta muy concreta: la comprendida por el casco antiguo y las barriadas de San Antón, Las Carolinas, el Pla y el Raval Roig. De allí salieron la columna “España Libre” y el batallón “Alicante Rojo” para defender Madrid, y, sobre todo, de allí salió Francisco Maroto con sus centurias proletarias a liberar Granada. El grado de sindicación era alto; Alicante constituía la federación local de sindicatos únicos más numerosa de la “regional levantina” después de la de Valencia, y por delante de otras con tradición como las de Alcoi y Elda. Todo acabó aquel fatídico 1 de abril de 1939, cuando todo Alicante se transformó en cárcel. Maroto, que había representado a los trabajadores alicantinos en el Congreso de Zaragoza, al final de la guerra civil fue preso en una de las casas del Pla del Bon Repós. Poco a poco el orden franquista reinó en la ciudad y a la burguesía republicana sucedió una clase compuesta por oligarcas católicos y funcionarios fascistas encargada de disipar los humos del viejo proletariado vencido e impedir la amalgama con el nuevo. Alicante mantuvo un crecimiento sostenido durante los años cuarenta y cincuenta, lo que determinó una constante llegada de campesinos del sudeste en busca de la subsistencia que no hallaban en sus pueblos. Quienes dirigían la ciudad dieron luz verde a una serie de proyectos caracterizados por una ausencia total de ordenación y planeamiento, destinados más que a la acogida, al confinamiento de población obrera. Los nuevos bloques de minúsculos y deprimentes pisos hechos con material pésimo, eran levantados sin conexión unos con otros, lejos de la ciudad, ajenos a la trama urbana, sin servicios de transporte ni de recogida de basuras, a menudo sin alcantarillado y casi sin agua (Alicante tuvo serios problemas de escasez en la década de los cincuenta). Así nacieron para albergar la miseria y disimularla más de veinte “entidades singulares de población”, como Ciudad de Asís, núcleo de San Gabriel, grupo José Antonio en Benalúa, Los Ángeles, San Agustín, las mil viviendas del patronato Francisco Franco, grupo La Paz, Tómbola, Divina Pastora y Rabasa. Mención especial merece La Cooperativa de Casas Baratas que construyó en 1960 la “Ciudad Jardín”, denominación harto impropia, pues no tenía nada que ver con las ideas de Ebenezer Howard, aquel gran soñador anarquista, sino con las prosaicas realizaciones republicanas de vivienda social. Las ínfimas condiciones de entonces impedían a los trabajadores el menor ahorro y, por lo tanto, el pago de las cuotas de cualquier cooperativa, por lo que Ciudad Jardín devino un islote periférico de la incipiente clase media. A finales de los cincuenta, las autoridades franquistas, presionadas por un intenso movimiento migratorio, continuaron con la tónica constructiva precedente. Aunque en 1958 fue aprobado un Plan General de Ordenación Urbana, el primero con ese nombre, las ordenanzas municipales de edificación por las que se desarrollaban las normas del plan no lo fueron hasta 1967, momento en que éste era revisado para asegurar la continuidad de la anarquía urbanizadora que había gobernado hasta entonces. Alicante era un coto privado de los constructores y tan escandaloso resultó su proceder que en 1964 provocó un contencioso con el Colegio de Arquitectos de Valencia; la corrupción se institucionalizó, pero hubo que esperar a 1969 para que alguien de dentro denunciara el primer caso conocido, la entrega de 750.000 pts a un concejal. Con el embalse del Taibilla cubriendo el crónico déficit de agua se siguieron aprobando proyectos particulares de urbanizaciones y nuevos barrios de aluvión se superpusieron a los anteriores, como Juan XXIII, Virgen del Remedio y colonia Requena, consolidando un gueto exterior al norte de la ciudad. Al este, se construyeron viviendas sociales en el Fondo de Reones (el “Barrio Obrero”) y en La Sangueta. Los obreros con empleo estable podían quedarse en el Altozano, en las sucesivas extensiones de El Pla, o en alguno de los barrios reformados.

Durante los 60 Alicante pasó de tener 120.000 a 190.000 habitantes y de 34.000 a 79.000 viviendas, aunque las construidas fueron muchas más que lo que podría deducirse de restar ambas cantidades puesto que la destrucción del viejo caserío fue considerable. A los desmanes constructores se añadió la verticalidad, con el beneplácito de las autoridades franquistas, infringiendo las normativas de edificación de entonces. En principio, la idea correspondía a principios de racionalidad heredados de la moderna arquitectura burguesa de la República, en la que se formaron los profesionales que firmaron los primeros edificios altos de la Dictadura. A partir de los sesenta, aquellos fueron sustituidos por una nueva generación de arquitectos, únicamente motivados por la codicia: la verticalidad equivalía a dinero. En 1960 se remodeló la rambla Méndez Núñez con edificios altos presididos por la Torre Provincial de catorce pisos, y al año siguiente fue levantado el horrible hotel Gran Sol, falo prismático de cien metros de altura, que marcó la pauta para el Alicante desarrollista. La mole de Los Representantes, cerca del mercado, el complejo corbuseriano de 506 viviendas a la que la gente de San Blas llamó desde el primer día “la Colmena”, junto con uno de los edificios más feos de Europa, “la Pirámide”, fueron la culminación. La clase dominante se manifestaba arquitectónicamente de una manera tan pomposa como repulsiva. Alicante se pobló de rascacielos, hasta el punto de superar a Valencia en número. En 1980, solamente en el casco urbano, había seis edificios de más de 20 plantas y más de cien de doce, a los que había que añadir otros tantos en las playas. El frenesí constructor fue estimulado mucho más que por la continua llegada de emigrantes, por la demanda de las clases medias forjadas bajo el desarrollismo, que abandonaban el centro y se instalaban preferentemente al oeste de la ciudad cada vez más desfigurada, originando la aparición de impersonales barrios como Florida, Portazgo, San Blas, Polígono de San Blas, Polígono de Babel, etc, y forzando el uso del coche para sus desplazamientos. La emigración interior no quedó limitada allí. También se dirigió hacia el este (Vistahermosa, Nou Alacant) y hacia las playas, en primer lugar, a la de San Juan. Por otra parte, viejos barrios obreros céntricos fueron objeto de la codicia de los especuladores, que se aprestaron a destruirlos para en su lugar colocar enormes edificios de mal gusto, símbolos del poder de la nueva burguesía alicantina. Así fueron transformados parte de Benalúa, el Raval Roig, Campoamor, Santa Cruz o el Pla. Y de igual manera un “edificio singular” como el hotel Meliá levantó una barrera entre la playa de El Postiguet y el puerto. Otra mole singularmente aberrante, el edificio Feygon o “Alicante”, hizo lo propio en la Explanada; junto al Gran Sol y el edificio Riscal, definía la nueva skyline de los pelotazos inmobiliarios. El Alicante modernizado ya no era una ciudad pegada al puerto y contenida por la estación de ferrocarril, el castillo de San Fernando y el monte Benacantil. Ponía fin a su estructura radial para ser un aglomerado paralelo al mar dividido en tres pedazos: uno, atravesado por las carreteras de Santa Pola y Elx, con salida hacia Murcia o Madrid, era la zona de las naves industriales y de los almacenes; otro, estaba constituido por la ciudad propiamente dicha y su periferia; el tercero era la zona de las playas. Alicante fue en sus inicios una ciudad diseñada por una burguesía liberal ligada al campo y al comercio portuario, apenas molestada por los carruajes. El crecimiento salvaje que padeció durante el franquismo rompió no sólo el equilibrio interno entre los barrios, sino el que mantenía con su entorno rural. Lo peor fueron los coches. La administración desarrollista trató de adaptarla a la circulación de vehículos estructurándola alrededor de un eje viario principal, la avenida de Alfonso X el Sabio y un centro distribuidor, la plaza de los Luceros, pero la motorización de las clases medias hizo imposible cualquier solución racional a la cuestión del tráfico, y la continua expansión urbana no hizo más que empeorar las cosas. A partir de 1967 el automóvil vino a ser, junto con la verticalización y los suburbios, el tercer factor de destrucción de la ciudad, la herramienta más eficaz de la barbarie urbanística.

En la década de los 70 todavía la población aumentó en 60.000 personas. La edificación en los nuevos barrios prosiguió amparada en planes parciales. La finca Adoc, engendro vertical a orillas del mar inspirado en la arquitectura fascista (la Torre Pirelli de Milán), inauguró la desfiguración de la Albufereta, mientras en la playa de San Juan seguían construyéndose sin ton ni son enormes bloques de apartamentos. A diferencia de Benidorm, donde la verticalidad obedecía inicialmente a un plan de preservación del resto de la costa, por otra parte fallido, aquí era puro negocio, simbolizando de alguna forma el totalitarismo de la nueva sociedad, toda vez que los símbolos de una verdadera vida política y social habían sido borrados. En la capital de la provincia, el edificio Riscal, hoy Estudiotel Alicante, alcanzaba las treinta y cinco plantas; nos podemos imaginar el tipo de “diálogo” de formas que ese gigantesco paralelepípedo de hormigón entablaría con sus alrededores. A tal punto era antinatural el rascacielos, que, en contacto con la benignidad del clima alicantino elevó a categoría paisajística al elemento antiestético por excelencia: el toldo. La ciudad fragmentada devenía un espacio socialmente neutro, zonificado, sembrado de enhiestos zurullos arquitectónicos pero sin referencias, y por consiguiente sin memoria, incluso sin lengua: el valenciano era testimonial. Se había vuelto un lugar descohesionado y vulgar, escenario de negocios rápidos, idóneo para un modo de vida masificado, privatizado y consumista. Oficialmente la conurbación alicantina nació en 1973 con la creación de la Mancomunidad entre Alicante y los municipios cercanos, lo que significaba que el tráfico, la gentrificación del centro, la destrucción del paisaje, la desaparición de la huerta y la generación incontable de basura no eran ya problemas específicamente alicantinos. Toda la costa de la provincia se contagió de la misma enfermedad, particularmente en el sur, donde el agua del trasvase Tajo-Segura permitió la construcción de innumerables urbanizaciones. Cualquier aventurero podía montar una inmobiliaria en una de las ciudades costeras y enriquecerse en poco tiempo. En diez años las pequeñas promotoras y constructoras se habían convertido en poderosas compañías aliadas a los bancos, con gran influencia en la administración local. Los constructores eran la punta de lanza de la nueva burguesía y los verdaderos mandamases de la futura política “democrática”. Al proletariado combativo de los años republicanos había sucedido otro mucho más numeroso y también mucho más dócil. Sin tradición y sin pasado, había llegado a Alicante sin penetrar realmente en ella, quedándose aislado en los enclaves periféricos, verdaderos depósitos de mano de obra sin cualificar. No tenía medios para producir su propia identidad colectiva en las barriadas, y por lo tanto, no podían constituir una comunidad de intereses, es decir, establecer vínculos de clase. Tampoco podía ejercer como clase en los lugares de trabajo. En Alicante apenas había industrias, relacionándose la mayoría de empleos con los servicios, la construcción y la administración. Una economía terciaria no necesita especiales infraestructuras ni capacitación particular como la industrial; los trabajos no requieren el menor aprendizaje: se trata de peones de almacén, peones de obra, camareros, dependientes de comercio, empleados, mozos de limpieza, pinches, domésticos, etc. La dimensión de las empresas del sector terciario no suele ser grande, por lo que los trabajadores se hallan dispersos y aislados compitiendo entre sí, muchos con contratos temporales, otros trabajando en la economía sumergida. A la precariedad podíamos añadir el desarraigo; miles de obreros llegaban –y todavía lo hacen—justo para trabajar el verano y después irse, y la mitad al menos de los que se quedaban eran recién llegados, nacidos en otra parte. En tales circunstancias, el aporte proletario exterior sólo sirvió para acelerar la descomposición de la clase obrera autóctona. A pesar de que la masa asalariada constituía mas de las cuatro quintas partes de la población, nunca adquirirá la clase obrera en Alicante el protagonismo logrado en otras ciudades próximas como Elx, Alcoi o Elda.

El cambio político no alteró el panorama económico. La administración socialista no trató de librarse de la herencia franquista sino que se limitó a racionalizar el desarrollismo, a pulir su brutalidad, preparándolo para posteriores desafíos. Gracias a que la población se estabilizó en los ochenta, pudieron efectuarse zurcidos en los barrios y mejoras en sus infraestructuras, así como completarse la ronda de circunvalación (la Gran Vía) y confeccionarse un nuevo PGOU que aportó gran cantidad de suelo urbanizable a la voracidad de los promotores. A partir de 1986 las nuevas clases medias de la ciudad iniciaron un éxodo desde sus tradicionales barrios céntricos hacia la periferia este (El Garbinet, Vistahermosa) y las playas, relanzando la demanda de pisos, aparcamientos y vías de acceso. Eso significó el fin de parajes relativamente preservados como el Cabo de las Huertas o La Condomina. El precio de las viviendas se elevó enormemente y animó la construcción, otra vez motor de la economía local. Por otra parte, la apertura de El Corte Inglés arrastró toda la actividad comercial a la avenida Maisonnave, provocando la muerte del Centro -el histórico arrabal de San Francisco- que hasta entonces desempeñaba esa función, y que comenzó a degradarse en espera de su museificación y conversión en espacio de ocio. La nueva centralidad fue provisional pues en la década siguiente su peso se repartiría entre las demás “centralidades” emergentes. La vocación turística de Alicante que los socialistas reafirmaron no dejaba de ser un tópico, puesto que si bien El Altet ha llegado a ser el cuarto aeropuerto peninsular en volumen de viajeros durante el verano, no por ello aquél era el destino elegido por los cinco millones de turistas de sol y playa depositados en tierra. Los turistas nunca se quedaban. Alicante desde los sesenta era un lugar de paso incluso para quienes trabajaban allí. En realidad la principal actividad de la conurbación era la construcción de segundas residencias, en primer lugar para los mismísimos alicantinos, después, para los madrileños y la gente mayor del Norte. El gobierno socialista del país se encontró con una contradicción irresoluble. Su base electoral, la clase media, había contribuido lo suyo a la destrucción de la ciudad y no iba a apoyar políticas no desarrollistas, por lo que lejos de oponerse a fuerzas contra las que poco podía, trató de aliarse con ellas derribando el último obstáculo al mercado nacional de suelo, a saber, el pequeño propietario. La ley del Suelo de 1990 puso serias trabas al derecho de propiedad y proporcionó a los gobiernos autonómicos el instrumento más eficaz para suprimir las protestas contra los abusos urbanizadores. Efectivamente, la Generalitat valenciana, en manos de los socialistas, promulgó en 1994 una Ley de Regulación de la Actividad Urbanística que entregó a los intereses constructores los ayuntamientos. Mediante la figura del “agente urbanizador”, alter ego de los promotores inmobiliarios, los pequeños propietarios de terrenos o casas serían expropiados sin apelación y obligados a pagar los gastos de urbanización de su antigua propiedad, con tal de que el consistorio aprobara un Plan de Actuación Integral presentado por dicho agente. Los excesos fueron proporcionales a los intereses económicos en juego, o sea, numerosísimos, y caracterizaron el periodo siguiente.

Cuando el Partido Popular se hizo cargo de la Generalitat valenciana quienes realmente subieron al poder fueron los constructores. Con la crisis industrial golpeando las tres provincias y la agricultura en proceso de extinción, la clase dominante continuaba apostando por el ladrillo; en el caso de Alicante, no afectado por la deslocalización, se trataba de “la millor terreta del món” para especular. La clave de la especulación no residía en la resistencia de los propietarios a los promotores, sino en el régimen de valoración del suelo. La simple recalificación de terrenos multiplicaba automáticamente por 25 su precio, por lo que el negocio inmobiliario empezaba con la compra a precio irrisorio de suelo rústico, industrial, para equipamientos, ocio, zona verde, etc., y con su transformación en urbanizable. La conversión posterior en suelo urbano seguía multiplicándose, y elevaba tanto los costes que éstos habían de compensarse con la verticalidad. La Reforma de 1998 de la Ley del Suelo y Valoraciones hecha por el PP ofreció la posibilidad de convertir en urbanizable cualquier parcela de territorio, con lo que liberó suelo para el mercado en un momento en que la vivienda se convertía en simple inversión. En cierta forma institucionalizó la especulación. Al bajar los tipos de interés y caer la Bolsa, la constante subida de precios hizo muy rentable la compra de pisos (entre 1996 y 2005 el coste de una vivienda en la costa se triplicó). La prueba es que en 2001 el 16% de las casas en la provincia estaban vacías; tan sólo en Alicante había 22.000. Lo primero que hizo la administración “Popular” fue autorizar las obras paralizadas por una serie de ilegalidades, a destacar el edificio Alicante (antes Feygon), verdadero mastodonte arquitectónico situado en la zona comercial, y elevar la altura permitida de los futuros edificios a quince plantas. Las normas fijadas por el PGOU anterior se volvían trabas para los constructores, que presionaron para la confección de un nuevo PGOU más permisivo. Éste comenzó a confeccionarse en el 2000 y en 2002 fue publicado un avance. El boom inmobiliario fue prolongado por un fuerte desarrollo del crédito y por la llegada de capitales extranjeros, fruto de la internacionalización del mercado hipotecario y del mercado de segundas residencias. Ahora el negocio inmobiliario pasa por atraer a la clase dirigente europea, adaptando la oferta al modo de vida confinado de los ejecutivos en vías de jubilación: buenas comunicaciones, videovigilancia, piscinas, garajes, campos de golf y puertos deportivos. La política de las conurbaciones costeras se rige directamente por el negocio de la construcción. Tanto el parloteo sobre crecimiento “sostenible” como la nueva normativa (la Ley Urbanística Valenciana y la Ley de Ordenación del Territorio) no hacen más que anunciar que en lo sucesivo el abuso será disimulado y regulado. El segundo sector en influencia es el de la distribución (en Alicante el 44% de las empresas son comercios, y la mitad de la superficie dedicada al comercio corresponde a centros e hipermercados). Los centros comerciales no son lugares de aprovisionamiento sino verdaderos instrumentos urbanizadores. Son los actuales referentes urbanos, los auténticos puntos de orientación; definen los nuevos distritos funcionales de la conurbación y tienden a concentrar en ellos toda la actividad comercial, cultural o de ocio. Difícilmente hallaremos fuera de esos centros una librería o un cine en Alicante -y eso que uno de los proyectos temáticos de la corporación es una “ciudad del cine.” En ellos la vida cotidiana de las gentes se vuelve susceptible de tratamiento industrial. La globalización económica, ocurrida entre 1995 y 2005, ha producido cambios de alcance mayor que los precedentes en cuanto al trabajo, al modo de vida y al tipo de sociedad. En el periodo globalizador el alicantino medio simplifica radicalmente su modo de vida cotidiano. Recluido en su piso, sólo sale de él para ir en coche a los espacios privilegiados de encuentro con la mercancía, los centros lúdicos y comerciales, los paseos playeros o las calles de un centro tematizado, securizado y recalificado, de donde se han eliminado todas las trazas de pobreza, marginación y miseria. De ahí la demanda incesante de aparcamientos y locales comerciales. Alicante forma parte del mercado mundial y quien mejor podía ilustrarlo es la población emigrante que llega de países empobrecidos por el capitalismo para desempeñar los trabajos más volátiles y se hospeda en los huecos de los barrios degradados que abandonan los trabajadores con mejores perspectivas, como por ejemplo Virgen del Remedio, Virgen del Carmen, Juan XXIII, San Antón o San Gabriel. En Alicante ya hay unos treinta mil, y a ellos corresponde el último incremento de la población. No se trata de una subclase, de un nuevo lumpen. Son trabajadores arrancados por la mundialización capitalista de sus pueblos y ciudades y lanzados al mercado del trabajo internacionalizado en las peores condiciones posibles. Son la avanzada de un movimiento similar al que llevó a las ciudades a millones de campesinos entre 1940 y 1980, y los efectos que producirán en las zonas avanzadas del capitalismo serán considerables. La cuestión social no podrá plantearse de nuevo sin contar con ellos.

Si una crisis financiera no lo remedia, apoyada por una sequía brutal que paralice cualquier trasvase, la lógica capitalista empujará la conurbación alicantina a continuar creciendo indefinidamente, destruyendo más territorio y concentrando más población. Las 15.000 viviendas inútiles del Plan Rabasa serían el ejemplo más inmediato, pero no el peor, pues la oferta de suelo no para de crecer al descomponerse las economías pequeño industriales de los municipios del interior y convertirse éstos en satélites de la economía depredadora del litoral. Evidentemente si que quiere defender el territorio de la avalancha de planes que pugnan por realizarse habrá que detener el proceso urbanizador enfrentándose a los poderosos intereses inmobiliarios, ampliamente representados en los consistorios municipales por políticos corruptos y en los venales consejos directivos de las cajas de ahorro. Hará falta un movimiento de masas con un programa de lucha bien claro, que separe los bandos. Para empezar habría que desechar todas las reivindicaciones que impliquen desarrollismo, como por ejemplo las que propugnan los socialistas en la oposición, las plataformas de la izquierda “verde” o los ecologistas: compra municipal o regional autonómica de terrenos y edificios, turismo verde, construcción de vivienda de renta “baja”, valoración del suelo rústico, etc. Otras pueden servir para preparar la reapropiación colectiva del espacio si se sitúan en la perspectiva de la desurbanización y la ruralización: moratoria de proyectos, gravamen de casas no habitadas, agricultura biológica, huertos urbanos, rehabilitación de casas obreras…, a las que añadiríamos la ocupación de edificios vacíos, el rechazo del transporte privado, el boicot a las grandes superficies, la intervención del precio de la vivienda y el bloqueo de las cuentas de las empresas constructoras. Para hacer habitable Alicante habrá que desandar el largo proceso urbanizador que hemos descrito y demoler las dos terceras partes de sus edificaciones. La lucha social será fundamentalmente antidesarrollista y desurbanizadora, o no será. No obstante, ni la supresión del mercado de la vivienda, ni la reconstrucción del campo serían suficientes sin la compañía de un estilo de vida ajeno al consumismo, sin la abolición del trabajo asalariado, sin la reconstrucción del espacio público, sin la supresión del sistema de partidos, sin la vuelta a la asamblea ciudadana, sin la recuperación de saberes perdidos o de costumbres desusadas, sin los intercambios comunitarios, sin el establecimiento de formas de convivencia humanas, libres e igualitarias partiendo de lo local, y sin los demás aspectos de la autogestión territorial generalizada.

Varios presos en huelga de hambre contra la dispersión y por la excarcelación de las personas presas enfermas

 

Va de cárceles. José Adrián Poblete Darre de nuevo en huelga de hambre

A día de hoy nadie parece saber qué hacer frente a las intolerables condiciones de vida que padecen los presxs sometidxs a régimen de aislamiento.

Resulta más que evidente que pese a los esfuerzos realizados por lxs abogadxs denunciando todas y cada una de las agresiones sufridas en este régimen criminal, nada cambia.

El gobierno español hace caso omiso tanto del informe anual del defensor del pueblo, que denuncia que las cárceles siguen sin tener un registro de quejas por malos tratos así como las dificultades de lxs presxs para presentar pruebas que den soporte a sus denuncias, tales como copia del parte de lesiones, fotografías y acceso tanto a estas como a las grabaciones videográficas, etc, como del último informe del comité europeo de prevención de la tortura, publicado en noviembre del pasado año, informe que declara "estar especialmente preocupado por el hecho de que, dada la amplia incidencia y frecuencia de los malos tratos físicos en las cárceles españolas, ningún procedimiento penal llegó a la fase final de la investigación entre 2014 y 2016. Sin enbargo, prosigue el informe, esto no nos resulta sorprendente ya que una serie de diversos factores contribuye a este fenómeno de IMPUNIDAD. Por ejemplo, la ausencia o calidad deficiente de los registros médicos, no informar adecuadamente de los posibles casos que puedan ser sospechosos de maltratos físicos, el traslado de reclusos a otros centros penitenciarios tras algún altercado de importancia, el archivo de contrademandas por parte del personal de custodia y la falta de confianza de lxs presxs en la efectividad e imparcialidad del sistema de denuncias"

Con estos mimbres, lxs presxs están a merced de un puñado de carcelerxs psicópatas que no solo niegan las agresiones sino que denuncian al apaleadx por calumnias, resistencia o atentado a la autoridad, según el caso.

Por otro lado, más de doscientas personas murieron el año pasado en prisiones, comisarías, CIEs y demás centros de custodia de este país, sin que nadie, a excepción del puñado de asociaciones, observatorios y demás grupos ocupados y preocupados por esta gente,haya levantado la voz.

Las noticias sobre lo que ocurre dentro solo tienen relevancia si politicastros del tres al cuarto manifiestan que la comida del talego les provoca flatulencias o cuando sucede algo tan terrible como lo del pasado 7 de enero, cuando el personal del Instituto de Medicina Legal de Oviedo estuvo a punto de practicarle la autopsia a un preso de la cárcel de Villabona, dado por muerto por tres médicos, dos de ellos de la propia prisión, tras ingerir un bote de pastillas.

Entre esta desafección generalizada, la inoperancia de la vía legal, la falta de ideas e inmovilismo de los grupos de apoyo y el adormecimiento y alienación de la propia población reclusa, lxs presxs más conscientes no se resignan y luchan contra el monstruo con la única herramienta de la que disponen: sus cuerpos.

Una vez más, José Adrián Poblete Darre, recluido en el aislamiento de la cárcel de Albocásser en Castellón, inició el 7 de enero una huelga de hambre indefinida, uniéndose a otrxs compañerxs presxs que han optado también por ella para denunciar el insoportable goteo de muertes y torturas en prisión, la dispersión como forma de castigo y el mantenimiento del régimen FIES,la muerte en vida decretada por lxs mismos que afirman que el fin último de las cárceles es la reinserción.

Varios presos en huelga de hambre contra la dispersión y por la excarcelación de las personas presas enfermas

De Familias frente a la crueldad carcelaria

Jorge Vázquez Campillo comunicaba a mediados de diciembre: “Tengo idea de hacer una huelga de hambre para diciembre, junto a dos compañeros: José Luis Jiménez Navalaz y Luis Pargarai Pérez. Si a los compas les parece bien, yo quiero una huelga de hambre del 25 de diciembre al 25 de enero (2017-2018)… Creo que es un periodo de tiempo ‘razonable’.” Menciona “las muertes de mis camaradas Dopico y Vázquez Ayude y el temor de la mía, como amenazado que estoy”, así como la de Xosé Tarrío. Explica que se encuentra en “un búnker totalmente aislado de todo el mundo, pasando más de 22 horas encerrado, sufriendo vejaciones y torturas, sin calefacción ni agua caliente”, se queja de que le han retirado sin una medicación que tomaba hace más de 20 años, “prescrita por especialistas” por orden de un médica no especializada. Deseaba comunicarse con el resto de compañerxs presxs en lucha, “sobre todo porque mi correspondencia acaba siempre confiscada por los carceleros.” Por todo eso anunciaba que se ponía en huelga de hambre, con los otros dos compañeros presos en la cárcel de Topas, del 25 de diciembre al 25 de enero, en solidariad con Ruyman Armas Santana y otros compañeros canarios, presos en Puerto III, en lucha contra su deportación en la península, y por que se apliquen los artículos 104.4 RP y 196 RP (adelantamiento de la libertad condicional por enfermedad grave) a su hermana Belén Vázquez Campillo, presa en la cárcel de Mansilla de las Mulas (León), como ya hizo junto a otro compañero el pasado verano.

Topas, 12-XII-2017

Estimados compas, (…).

Me acaba de llegar un comunicado que (…) me ha dado escalofrío. Soy Jorge Alfonso Vázquez Campillo, anarkista (…). Yo estoy preso en la cárcel de exterminio de Topas (…) y es una aberración y un abuso de poder que unos putos carceleros borrachos y torturadores estén abusando en Puerto III, de un camarada que conozco y quiero y respeto, que me lo estén torturando y a sus compañeros canarios. Quiero que sepa mi amigo Ruyman, que no está solo, que yo hago ayunos por todos los compas, los 1, 2, 3 y 15, y por mi hermana Belén Vazquez Campillo, presa en León, con SIDA desde hace más de 25 años y con estado crítico, y no se le aplica el 104.4 RP ni el 196 RP. Este comunicado va por vosotrxs y por ella, y que dejen de vulnerar los derechos de lxs presxs. Cuando somos uno de los países mas avanzados de Europa, la Organización Mundial contra la Tortura, sois fruto de árbol envenenado.

Que sepáis que yo no sé si saldré de aquí, porque si me pegan pego, sumiso su puta madre. Tener por seguro que estaré siempre ahí a vuestro lado, no dejéis de luchar, que por algún sitio podremos salir, si no se puede por la puerta, por los muros lo intentaré, y si en ese momento me llegaran a matar, sigo diciendo que sería bonito morir por luchar y por la LIBERTAD. Tranquilxs compañerxs, yo el día 25 de diciembre empezaré una huelga de hambre de un mes, por todos los compañeros caídos y por vosotrxs también, ya he mandado un comunicado a Tokata, a Salhaketa y a Madrid y sin olvidar a mis compañeros de Austria. Yo sigo denunciando a todos los Juzgados, (…) y demás instancias oficiales. Así como sus correspondientes denuncias, y querellas criminales, por las prevaricaciones de los jueces en el ejercicio de sus cargos o funciones, por dejar que pase todo esto. Nos vulneran, no dejemos de denunciarles, amigxs. Como la reinserción, no debemos dejar que se nos torture y se nos vulneren nuestros derechos humanos, (…). Así como no a todo aquello relacionado con el tratamiento que vulneran, art. 25 CE. No dejemos que abusen más de nosotrxs, no pueden estos verdugos de mierda, de lo cual estoy seguro que va  a ser una desgracia porque no aguanto más, recuerdo a Jacques Mesrine, y el próximo enemigo publico nº 1 voy a ser yo, porque ya no quiero nada, no voy a dejar de luchar, amigos canarios y todxs lxs demás a sus tierras.

Comunicarlo, mandármelo pronto. Seguid luchando. Un saludo.

Chino

Hace unos días, nos enterábamos de que José Adrián Poblete Darre, desde la cárcel de Castellón II (Albocàsser) se sumaba a esta huelga de hambre, apoyando las reivindicaciones de sus compañeros. En diversas páginas contrainformativas (Barcelona Indymedia; A las barricadas) se ha publicado el siguiente comunicado:

Va de cárceles. José Adrián Poblete Darre de nuevo en huelga de hambre

A día de hoy nadie parece saber qué hacer frente a las intolerables condiciones de vida que padecen los presxs sometidxs a régimen de aislamiento.

Resulta más que evidente que pese a los esfuerzos realizados por lxs abogadxs denunciando todas y cada una de las agresiones sufridas en este régimen criminal, nada cambia.

El gobierno español hace caso omiso tanto del informe anual del defensor del pueblo, que denuncia que las cárceles siguen sin tener un registro de quejas por malos tratos así como las dificultades de lxs presxs para presentar pruebas que den soporte a sus denuncias, tales como copia del parte de lesiones, fotografías y acceso tanto a estas como a las grabaciones videográficas, etc, como del último informe del comité europeo de prevención de la tortura, publicado en noviembre del pasado año, informe que declara “estar especialmente preocupado por el hecho de que, dada la amplia incidencia y frecuencia de los malos tratos físicos en las cárceles españolas, ningún procedimiento penal llegó a la fase final de la investigación entre 2014 y 2016. Sin enbargo, prosigue el informe, esto no nos resulta sorprendente ya que una serie de diversos factores contribuye a este fenómeno de IMPUNIDAD. Por ejemplo, la ausencia o calidad deficiente de los registros médicos, no informar adecuadamente de los posibles casos que puedan ser sospechosos de maltratos físicos, el traslado de reclusos a otros centros penitenciarios tras algún altercado de importancia, el archivo de contrademandas por parte del personal de custodia y la falta de confianza de lxs presxs en la efectividad e imparcialidad del sistema de denuncias”

Con estos mimbres, lxs presxs están a merced de un puñado de carcelerxs psicópatas que no solo niegan las agresiones sino que denuncian al apaleadx por calumnias, resistencia o atentado a la autoridad, según el caso.

Por otro lado, más de doscientas personas murieron el año pasado en prisiones, comisarías, CIEs y demás centros de custodia de este país, sin que nadie, a excepción del puñado de asociaciones, observatorios y demás grupos ocupados y preocupados por esta gente,haya levantado la voz.

Las noticias sobre lo que ocurre dentro solo tienen relevancia si politicastros del tres al cuarto manifiestan que la comida del talego les provoca flatulencias o cuando sucede algo tan terrible como lo del pasado 7 de enero, cuando el personal del Instituto de Medicina Legal de Oviedo estuvo a punto de practicarle la autopsia a un preso de la cárcel de Villabona, dado por muerto por tres médicos, dos de ellos de la propia prisión, tras ingerir un bote de pastillas.

Entre esta desafección generalizada, la inoperancia de la vía legal, la falta de ideas e inmovilismo de los grupos de apoyo y el adormecimiento y alienación de la propia población reclusa, lxs presxs más conscientes no se resignan y luchan contra el monstruo con la única herramienta de la que disponen: sus cuerpos.

Una vez más, José Adrián Poblete Darre, recluido en el aislamiento de la cárcel de Albocásser en Castellón, inició el 7 de enero una huelga de hambre indefinida, uniéndose a otrxs compañerxs presxs que han optado también por ella para denunciar el insoportable goteo de muertes y torturas en prisión, la dispersión como forma de castigo y el mantenimiento del régimen FIES,la muerte en vida decretada por lxs mismos que afirman que el fin último de las cárceles es la reinserción.

Para escribir a los compañeros:

Jorge Alfonso Vázquez Campillo

José Luis Jiménez Navalaz

Luis Pargarai Pérez

Centro Penitenciario de Topas

Ctra. N-630, km. 314

37799 Topas (Salamanca)

***

José Adrián Poblete Darre

Centro Penitenciario de Castellón II

Paraje Els Mascarells, acceso CV-129, km. 15

12140 Albocàsser (Castellón)

****

Baelén Vázquez Campillo

Centro Penitenciario de León

Paraje Villahierrro

24210 Mansilla de las Mulas (León)

****

A continuación, un programa de Tokata radio donde, de los minutos 51:24 al 71:35, se habla de esta situación y se lee la carta donde se denuncian palizas y tratos degradantes en la cárcel de Huelva.

Agrinio: Comunicado de la okupa Apertus en solidaridad con los luchadores que han recibido la represión estatal

Quitaos las manos de las okupas y de las luchas sociales y de clase horizontales

Iοánnina

El martes 21 de febrero de 2017, día del aniversario de la “liberación nacional” de Ioánnina, los fascistas de Aurora Dorada decidieron aparecer en la ciudad, desinteresándose del movimiento antifascista, el cual, desde hace por lo menos una semana está presente en cualquier provocación fascista, organizando concentraciones y marchas contra las fiestas fascistas, haciendo intervenciones en los telediarios de los canales televisivos locales, en tiendas que pertenecen a fascistas y en oficinas de organizaciones fascistas (“Asamblea de Griegos”), y sobre todo enfrentándose a los fascistas en la calle, haciendo de Ioánnina (una vez más) en una ciudad limpia de fascistas.

En el lugar en que iba a celebrarse la fiesta del aniversario, habiendo recibido una invitación oficial por los organizadores, el diputado de Aurora Dorada Pappás, se puso al lado del presidente del Parlamento, de varios ministros y diputados de Syriza, así como al lado de otros magistrados locales, demonstrando descaradamente la relación orgánica del paraestado fascista con el llamado “arco democrático”. Contra esta fiesta se manifestaron cincuenta antifascistas cerca del lugar de las celebraciones. La manifestación recibió una carga por los maderos, terminando con la detención de cuatro manifestantes, los cuales serán juzgados el 16 de enero en los tribunales de Ioánnina.

Egaleo, Atenas

Cuando los medios legales de los que dispone el Estado son deficientes para reprimir los focos de lucha, entonces se encargan los fascistas de tomar acción. En este período, a causa del juicio de Aurora Dorada, el partido oficial parece estar desmantelada (paralizada). Sin embargo, este hueco vienen a cubrir los AME (Meandros Nacionalistas Autónomos), otra formación neonazi, el cual, funcionando como brazo de Auroda Dorada, pretende constituir un foco (más bien una ciénaga) de reunión de neonazis, realizando varios ataques incendiarios cobardes contra centros sociales auto-organizados y okupas. Uno de estos lugares es la okupa Sinialo en el barrio de Egaleo. A la madrugada del jueves 28 de diciembre de 2017 recibió un ataque incendiario estando cerrado. Este ataque causó pocos daños materiales en la parte exterior del edificio, los cuales fueron reparados de inmediato por compañeros y compañeras y por gente del barrio. El ataque contra Sinialo, un lugar de auto-organización, solidaridad y ruptura, aunque frustrada, constituye una parte de la ofensiva del Estado y del paraestado contra espacios (lugares) de lucha, y no puede pasarse por alto.

Tesalónica

En el marco de esta ofensiva, en Tesalónica se ha montado una metodización represiva contra la okupa Mundo Nuevo. La Policía local ha llamado a 16 personas (entregando las órdenes judiciales a personas en toda Grecia) a testificar en la Dirección General de la Policía de Tesalónica, en el marco de una investigación prejudicial acerca del edificio en el que se alberga la okupa. Estas personas están acusadas de perturbación de la paz social y de realizar reiteradamente la ocupación de un edificio público. Recordamos que hace cinco años (en junio de 2012) una operación represiva semejante recibió la okupa Apertus, cuando después de una demanda que había presentado la empresa propietaria del edificio de la okupa, acusando a los okupas del delito menor de la ocupación de un espacio público, la Policía, después de la testificación del madero Evangelos Margonis, llamó a cuatro personas a testificar en una investigación prejudicial, con el fin de personificar la acusación.

Volos

El ataque más reciente a un centro social auto-organizado fue el contra la okupa Termita en Volos. En este ataque, a pesar de las actividades y las acciones de los solidarios contra los planes desarrollistas de la Universidad de Tesalia, el edificio de la okupa fue desalojado y demolido por máquinas aplanadoras de un contratista, en el marco de una operación de los maderos, en la cual hubo tres detenciones, corte de la circulación de vehículos en las calles aledañas, con la presencia de periodistas, escuadrones de la Policía en alerta y coordinación de la operación mediante un helicóptero.

Sοlidaridad

Como okupa Apertus, un lugar que en el pasado ha recibido ataques fascistas y órdenes judiciales por maderos, que ha habido preguntas del fascista Barbarusis en el Parlamento sobre nosotros (este diputado pedía el desalojo inmediato de la okupa, en una ciudad en la cual ha habido decenas de persecuciones de anarquistas, antiautoritarios y antifascistas, y una redada de maderos y de un fiscal en el local autogestionado, el 13 de marzo de 2017, no podríamos dejar de solidarizarnos y apoyar las okupas, los centros sociales autoorganizados y las luchas que reciben la represión del Estado ydel paraestado fascista.

Los gestores actuales del Poder, con sus acciones demuestran de la manera más clara que una parte de la planificación político central contra la gente luchadora es el intento de represión de las okupas, de los centros sociales auto-organizados y de todas las luchas sociales y de clase que no tienen jefes, cumpliendo fielmente con el plan estatal anti-insurreccional adoptado tras la rebelión de diciembre de 2008. Sin embargo, estos ataques no nos intimidan. Respondemos con solidaridad y compañerismo, poniéndonos de lado de la gente que está luchando, de la juventud salvaje e insumisa que resiste. Con más voluntad de luchar, con más cariño e insistencia para lo que tiene que seguir. Como lo hemos estado haciendo durante tantos años: Juntos como un puño.

Quitaos las manos de las okupas Sinialo y Mundo Nuevo. Solidaridad con los cuatro antifascistas encausados en Ioánnina (juicio el 16 de enero de 2018 en Ioánnina). Solidaridad con la okupa Termita y las tres encausadas (juicio el 11 de mayo de 2018).

Okupa Apartus

El texto en griego.

"No hacen viejo los años sino otros daños"

viñeta: 
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[EEUU] Impulso: El movimiento contra la esclavitud en prisión se alza en Florida

Desde las cárceles de Florida un grupo de personas presas ha anunciado que pondrá en marcha una protesta noviolenta para resistir a la explotación y abusos a las que se les somete. La acción se llamará "Operación PUSH (impulso)". El anuncio de la huelga ha dado lugar a un informe de Brian Sonestein para Shadowproof, cuya traducción recogemos a continuación.

Quienes organizan Operation PUSH estiman que miles de personas harán una huelga económica dentro de las cárceles del Estado con inicio el 15 de enero, fecha de homenaje anual a Martin Luther King. Durante al menos un mes rechazarán acudir a sus puestos de trabajo en cocinas, lavanderías, granjas u otros empleos de los que depende el funcionamiento de las cárceles. Harán boicot a productos y servicios, se abstendrán de usar las cabinas telefónicas de la cárcel y los economatos, y se comprometerán en otras actividades para perturbar la economía carcelaria.

Según uno de los presos, su objetivo es "conseguir del gobierno aquello a lo que tenemos derecho". Debido al alto riesgo que comporta la organización de la operación, este preso guarda su anonimato y se identifica como "John". "Ellos usan juegos de palabras y engañan a la opinión pública sobre lo que realmente ocurre en el interior de las cárceles", explica John. "Queremos sacar a la luz lo que ocurre realmente, pero también lograr cambios que no sólo beneficiarán a los reclusos sino, a la larga, a la sociedad en su conjunto".

El manifiesto de Operation PUSH afirma que "no pararán hasta que las injusticias que han de afrontar los encarcelados por el sistema penal de Florida se resuelvan".

En el centro ponen tres exigencias: un salario justo por el trabajo en prisión, acabar con los gravámenes sobre la comunicación entre presos y sus familias e incentivos de libertad condicional para quienes tienen cadena perpetua o un "tiempo de hibernación" hasta la fecha de libertad condicional.

"Nuestra meta es hacer notar al gobierno de Florida lo que le costaría al Estado tener que contratar compañías externas para la cocina, la limpieza y el mantenimiento... Esto sería una quiebra total".

Esta acción tiene también un fuerte componente medioambiental, debido a la conexión que en las cárceles de Florida se establece entre trabajo, castigo y medioambiente.

Operation PUSH es el episodio de resistencia más cercano de un largo movimiento contra la esclavitud en las cárceles de los Estados Unidos. El movimiento ha cobrado nuevas fuerzas desde septiembre de 2016, cuando personas encarceladas se coordinaron en una huelga masiva por el 45 aniversario del motín de Attica. La experiencia de estos levantamientos y de la violenta respuesta del personal penitenciario ha guiado a los organizadores en la planificación de Operation PUSH.

"Me he unido a esta acción porque estoy sometido a este sistema y he visto todos sus defectos y he visto a todas esas personas destruidas por la falta de comprensión y de oportunidades", dice John. "Quiero organizar el cambio y lo apoyaré en todo lo que pueda".

Exigencias

La primera petición de Operation PUSH es poner fin a la esclavitud en las cárceles. Los presos quieren ser pagados con dinero por trabajar, no con reducciones de condena. Quieren percibir un salario justo. Esto les permitiría mantenerse por sí mismos mientras están encerrados y también tener algo ahorrado para el momento de su liberación.

"Si a mi barrio llegase alguien con una situación como esta, después de pasar diez, quince o veinte años tras los muros de la prisión, preferiría que esa persona llegase con una educación y algo de dinero en sus bolsillos", expone John. "Esto sería útil para la sociedad, en vez de crear una noria que sube a las personas a una posición desde la que acaban volviendo a la cárcel".

Según documentos de la Prison Policy Initiative, los presos de Florida cobran entre cero y cincuenta dólares al mes, dependiendo del puesto. La mayoría de las tareas relacionadas con el mantenimiento de la cárcel no se pagan. "Empleos en la industria" son pagados a 0,20 o 0,50 dólares la hora, y proporcionados como "formación para los reclusos" por una empresa llamada Prison Rehabilitative Industries and Diversified Enterprises, Inc (en siglas PRIDE -"Orgullo").

En el año fiscal 2016-2017, las instituciones penitenciarias de Florida (FLDOC) informaron que los presos dedicaron en torno a 400.000 horas al cultivo de frutas y verduras, y cada año toneladas de verdura fresca son cultivadas, cuidadas, cosechadas y consumidas por los internos. La verdura que producen los presos tiene un valor por encima de los tres millones de dólares.

Mientras que las pagas son bajas o inexistentes, el coste de la vida en prisión es alto y consume fulminantemente los escasos ingresos. El importe de las llamadas en FLDOC es de 0,04 dólares por minuto para llamadas locales y de 0,14 dólares para llamadas a larga distancia. Si un preso gana 0,20 dólares a la hora, necesita trabajar seis horas para hablar por teléfono durante media hora, sin contar el resto de gastos.

"Todo está mantenido por los presos desde dentro", afirma John. "Las reparaciones, la conservación, la pintura, todo es obra nuestra. Al sentarnos y rechazar trabajar, la institución deberá encontrar quien ocupe esos puestos".

Los presos también son enviados a trabajar sin salario en el exterior, y lo han de hacer también para agencias del gobierno y para ONGs. También se les envía a empleos difíciles y peligrosos.

Cada vez más los presos son recluidos como mano de obra gratuita en la atención ante desastres naturales. Durante el huracán Irma se les encuadró en brigadas de limpieza sin sueldo. No cuentan con las mismas protecciones que los trabajadores de fuera, y algunos grupos de salud consideran que trabajar así puede ser más mortífero que las mismas tormentas.

Presos haitianos de las cárceles de Florida han expresado en una carta su solidaridad con Operation PUSH, subrayando cómo el trabajo inmigrante es explotado en estas condiciones. "Son muchos los haitianos, jamaicanos y latinos que están cumpliendo sentencias que superan su expectativa de vida y que no son deportados. Mientras pueden los usan como mano de obra gratis y después los deportan".

"¿Por qué cargan su sistema con inmigrantes en espera de deportación después de cumplir sus sentencias? Por los beneficios. La verdad innegable es que los presos de Florida son esclavos que trabajan sin ser pagados", han escrito.

A John la acción le hace esperar que se obligará a FLDOC a tomarles en serio. "La ley les obliga a alimentarnos así que tendrán que encontrar a alguien que cocine y ponga las mesas. Y todos los días que permanezcamos de brazos cruzados serán una carga para su presupuesto del próximo año",

La segunda petición es poner fin a "los exagerados precios de los economatos". Las economatos son el lugar en que los presos han de hacerse con productos de higiene, complementos a las inadecuadas raciones de comida oficiales y otros productos.

Operation PUSH hace un llamamiento a dejar de sangrar a los presos con los precios y a vender productos a precio de mercado. Según el manifiesto, un paquete de sopa triplica su precio dentro de la prisión.

"No sólo nos estrujan a nosotros", dice el manifiesto. "Nuestras familias son quienes luchan para conseguir mandarnos dinero. Ellas son las auténticas víctimas de las que se aprovecha el estado de Florida".

Las economatos estaban en Florida bajo la concesión del grupo Keefe, con un valor de 1.600 millones de dólares en el mercados. Después de que lo adquiriese el Trinity Services Group, se espera que la empresa tenga unos dividendos de 900 millones.

La tercera petición son incentivos de libertad condicional para la personas que afrontan condenas de por vida o con fechas de liberación lejana, que podrían ser apoyos en forma de programas educativos o de rehabilitación prescritos.

Esto se vincula con la petición de pagas justas, debido a la necesidad de un periodo de transición para volver a la sociedad. Por ejemplo, alguien que cumpla una sentencia de diez años pierde todo el apoyo de su familia.

Los envíos de dinero se acaban, las cartas se acaban. Uno se tiene que apoyar en sí mismo como pueda. El sistema te roba diez años de trabajo. No tienes qué ofrecer si pasas diez años sin libertad condicional, seguirás cargando con antecedentes y encontrar un empleo será muy dificil".

El ambiente

Además de sus demandas centrales, los organizadores llaman a terminar con "la masificación y los actos de brutalidad de personal de FLDOC que están dando como resultado las mayores estadísticas de mortandad de la historia de las cárceles". Piden que Florida "acepte la moratoria para ejecuciones estatales exigida por los tribunales sin usar el bucle que ahora conduce a los presos al corredor de la muerte". También solicitan recuperar el derecho de sufragio activo "como derecho humano básico y no privilegio, sean cuales sean nuestras acusaciones".

La operación pretende exponer "el ambiente que padecemos, como temperaturas elevadas, mugre, agua contaminada y emplazamientos tóxicos tales como vertederos, bases militares y minas de fosfato", incluyendo una mina que se quiere abrir junto a un centro penitenciario médico y de recepción en Lake Butler.

Por esto Fight Toxic Prisons (FTP), un grupo de defensa de presos centrado en la conexión entre cárceles y medio ambiente, es uno de los grupos que apoya las denuncias.

El coordinador de FTP Panagioti Tsolkas nos declara que "abundan las situaciones poco investigadas donde los presos se ven afectados por problemas medioambientales y donde las cárceles mismas afectan a su entorno".

Los penales y cárceles cercanos a la costa someten a los presos a una vida y trabajo en medio de las amenazas ambientales asociadas al cambio climático -mareas altas, calor extremo, baja calidad del agua, desastres naturales-.

"Esto es todo un símbolo de que los presos son vistos como una clase bajo el nivel de lo humano", dice Tsolkas. "No se les garantizan los mismos derechos constitucionales que al resto de las personas, la esclavitud es lo más extremo y notorio, pero también pierden el derecho al voto y la protección bajo la Primera Enmienda. La gente que estamos fuera de prisión hemos de pensar que son esas las cosas que definen nuestra norma de igualdad y justicia".

"Retirarle a la gente estos derechos es hacer más fácil explotarla y usarla para hacer trabajos que otras personas no quieren hacer o trabajos cuyas consecuencias no se quieren afrontar", añade.

"Cuando afrontamos la tarea de intentar mitigar los daños que produce vivir en una sociedad industrializada y los trasladamos a las personas que viven en las cárceles, hacemos lo mismo que cuando trasladamos la producción al otro lado de la frontera, en México o en plantas con condiciones penosas a lo largo del mundo. La gente prefiere pasar de largo o con los ojos cerrados ante esto. Los presos entran en una categoría similar a la de los trabajadores sobreexplotados o los emigrantes. Están precisamente entre los invisibles, los nadies".

"Tenemos la oportunidad de hacer esto visible y de que la gente tenga en cuenta que estas personas son seres humanos y de que son amigos y vecinos y parientes de todos nosotros, siempre será más difícil exponerlos a situaciones tóxicas cuando tú te veas reflejado en ellos. Pienso que la contaminación será menos aceptable si tú tienes que pensar cómo sería para ti o para alguien a quien estimas tener que vértelas con ella".

FTP sirvió de portavoz a la anterior huelga de presos de septiembre de 2016 en Florida, difundiendo correos junto a otros grupos en los que compartían su análisis del cruce entre cárcel y medioambiente. Su correspondencia con presos extendió preocupaciones ambientales que se solapan con las de la sobrepoblación y abusos que se enseñorean del sistema penal de Florida. Se compromete con los presos en torno a la contaminación de su aire y su agua, y de la minería de fosfato propuesta en el "cinturón carcelario" en el norte de Florida -zona de alta concentración de cárceles-. "En este área rural hay tres mil personas a un cuarto de milla de las excavaciones de fosfatos. La mayor parte de la población cercana a la mina lo es de presos", dice Tsolkas.

"Ocurre que los presos son de los más afectados, y en primera línea, por este peligro sanitario. Lo hemos visto como un buen lugar para mostrar a la gente nuestras preocupaciones sobe la calidad del agua y el aire, que no son algo lejano sino algo que afecta a los presos. De algún modo, los presos tienen un papel central en un posible desafio hacia esta clase de operaciones de minería, pues el Estado tiene a su cargo la salud y el bienestar de los presos".

FTP ha trabajado junto a los presos en desafiar a la mina en el contexto del proceso de autorización. "Hemos escrito muchas cartas a presos animándolos a presentar alegaciones; a la vez, les hemos dado a conocer la llamada a una huelga de presos de OperationPush, coordinándonos con el Comité para la Organización de los Trabajadores Encarcelados de la IWW".

La organización dentro de las cárceles siempre conlleva tremendos riesgos. Los presos pueden afrontar nuevas acusaciones y una prolongación de sus sentencias.

Pabellones enteros pueden ser castigados colectivamente y puestos en aislamiento. Hay riesgo de ser trasladado a una celda de aislamiento o sufrir abusos de los guardianes, de sufrir restricciones en la comunicación con el exterior, en el ocio, en las oportunidades de educación. Uno puede ser sometido a dispersión y quedar incomunicado durante el progreso.

Los representantes de la institución siempre responden a la resistencia siguiendo un patrón. Al llamar "disturbios" a los motines se les etiqueta con una palabra que asusta a la opinión pública y legitima un trato duro contra los presos. Cualquier violencia o destrozo es puesto en primera plana, ocultando las peticiones de los presos y las condiciones a las que responden.

El acceso a la información se ve restringido y los medios comerciales hablan sólo en términos de protección de la ley, lo que controla el relato de lo que ocurre en el interior. La visión de los presos, de sus familiares o de quienes les apoyan son silenciadas. Los levantamientos se atribuyen a falta de medios de la cárcel para cumplir con sus objetivos, y se usan para pedir más fondos a los legisladores.

Las experiencias de resistencia en prisión de los últimos dos años han creado expectativas dentro y fuera sobre cómo responderán las instituciones a Operation Push, y han influido en su estrategia.

"Los participantes en la Operation PUSH saben con qué han de tratar", declara Karen Smith, una organizadora desde el exterior, miembro de la sede de Gainesville del Comité para la Organización de Trabajadores Encarcelados. "Se trata de un movimiento real en torno a cuestiones realmente legítimas, y tiene pruebas pertinentes en las que apoyarse. Si los responsables de las cárceles siguen eligiendo dar por respuesta la fuerza y el discurso sobre la necesidad de más personal, darán una respuesta inefectiva. Es importante que ese cuento no siga cosechando audiencia. La solución pasa por menos presos, no por más guardianes".

Los rumores sobre castigos preventivos han aparecido antes de la huelga. Algunos organizadores dudan de si se trata de aquello a lo que quieren responder o más bien se dirigen directamente contra Operation PUSH.  Otros hablan de listas negras de organizadores a los que se somete a aislamiento o traslado. Algunos presos que no son participantes de la acción dicen haber sido tratados como si lo fueran.

Por el momento, FLDOC mantiene silencio respecto a la protesta anunciada. Michelle Glady, portavoz de FLDOC, declaró a Miami Herald que siguen centrándose en el funcionamiento normal de las instalaciones penitenciarias.

Organización exterior

Para los organizadores de Operation PUSH un apoyo potente desde el exterior es crucial para el éxito de la acción. "La voz del exterior ha de ser potente", comenta John. "Necesitamos que desde fuera se haga luz sobre lo que pasa dentro. Que nosotros gritemos desde las grietas de los muros lo que nos pasa no será bueno porque te señalará ante la institución. Pero si hay suficiente luz iluminando nuestra situación ellos no podrán hacer lo que acostumbran. Concentraciones, medios de apoyo, aparecer en la radio y en los programas de gran audiencia es lo que creará un ambiente que haga que los guardianes tengan un comportamiento legal, pues la mirada de la opinión pública estará sobre ellos".

IWOC Gainesville y FTP han organizado alertas telefónicas sobre las instituciones penitenciarias en solidaridad con los presos en huelga. También planean protestas fuera de las cárceles y recogen fondos para hacer llegar documentación al interior.

Smith dice que ellos están asesorándose legalmente para representarse las dimensiones legales de la acción, estimando hasta donde pueden llegar los presos y "cuáles son sus derechos en tanto hagan protestas noviolentas, boicots y abandonos de puesto". Buscan abogados y procuradores que redacten cartas para cárceles específicas o directivos "del tipo 'Ey, estamos aquí fuera, vigilamos, nuestros ojos están sobre vosotros'. Es algo que puede afectarles, especialmente aquí en Florida". Además han montado un servicio de atención telefónica para presos y sus familiares, manteniendo la alerta sobre posibles represalias.

Legado de un movimiento

Smith cree que OperationPUSH no contaría con tanto empuje o claridad de estrategia sin los movimientos previos de organización en cárceles, los que han sido y los que son. Subraya los esfuerzos de Free Alabama Movement, Jailhouse Lawyer Speak y otros grupos y acciones que han combatido recientemente la esclavitud en prisión.

La documentación ha jugado un papel importante en la construcción de un movimiento en Florida. "Mucho de lo que Free Alabama ha sacado adelante y ciertos autores como Kevin 'Rashid' Johnson o Bennu Hannibal Ra-Sun o Malik Washington. voces destacadas del movimiento que han proporcionado análisis claros y estrategias que no estaban a disposición de los presos de Florida, que han sido un ejemplo de lo que se puede hacer y planificar claramente para avanzar".

Cuando IWOC comenzó a buscar contacto en Florida después de septiembre de 2016, la documentación era la petición prioritaria de los presos. "No tenían nada sobre lo que trabajar", explica. "Contar con esas voces y materiales ha sido crucial para que se organicen y lo ha hecho posible".

Smith dice que la creciente visibilidad del abolicionismo en el exterior fortaleció la resolución de quienes se organizaban desde dentro. "Saber que hay un colchón social en el exterior aun cuando hace poco años estaba aletargado o no existía, es algo que ha hecho esto posible. Los presos afirman constantemente que no pueden construir su unidad dentro sin muestras de apoyo en el exterior",

La solidaridad continua creciendo. "Contamos con una mujer candidata al congreso por el sur de Florida, Stephanie Anderson, que ha llegado a apoyar la huelga". Algunos profesores han buscado involucrar a sus estudiantes con escritos dirigidos a los legisladores o cartas para los presos.

La estrategia noviolenta de la Operation PUSH surge de la reflexión de los organizadores sobre los motines más recientes. John lo atribuye a que "no podemos ponernos en posición de que los guardianes sean requeridos para emplear la fuerza bruta y tener una excusa para ofrecer al público lo que acostumbran", Es un enfoque que "se ha hecho y dicho antes", en acciones como los boicot de navidad organizados por Martin Luther King. "Se trata de una huelga económica que pretende afectar a los presupuestos del año que viene tanto como sea posible".

A pesar del enorme y constatable riesgo, los presos de Florida y otros estados continúan organizandose; esto es un signo claro de la pujanza del movimiento.

"No quiero ser fatalista pero hemos de tener seriamente en cuenta que si no cambiamos el sistema penal que tenemos actualmente, éste será un precursor del desastre social y ambiental que tenemos ante nosotros", comenta Tsolkas. "La transformación del sistema penal podría dar una pista del potencial para cambios fundamentales de nuestra sociedad".

"Millones de personas han visto lo más bajo y lo peor que esta sociedad ofrece. Pienso que podrían ayudar realmente en el proceso de reconstruirla y cambiarla en el sentido que  necesitamos si queremos sobrevivir otro siglo".

Especial: 
Huelga de presos/as en EEUU
Enlaces relacionados / Fuente: 
https://shadowproof.com/2018/01/11/operation-push-movement-against-prison-slavery-florida/